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Yo, Tonya

lunes, marzo 05, 2018 Patri Alonso 0 Comments

Dentro del mundo del patinaje artístico también hay villanos, o así es como se ha retratado a la patinadora estadounidense Tonya Harding a lo largo de la historia. Ahora, tras varias entrevistas con la propia Tonya y gente de su círculo, parece que la realidad sale por fin a la luz. El director Craig Gillespie lleva la historia de esta patinadora al cine compaginando el relato de la atleta desde su niñez hasta el final de su carrera y las entrevistas que desvelan los distintos puntos de vista de los personajes.

Tonya Harding (Margot Robbie) es una niña que desde muy pequeña su madre le impulsó a la pista de hielo. Tenía talento, por supuesto, y eso hizo que en su adolescencia dejase los estudios para poder dedicarse en exclusiva al patinaje artístico. Sin embargo había un problema: el dinero. Tonya procede de una familia donde su padre los abandonó cuando ella tenía unos 8 años debido a la locura de su madre. Y esta, LaVona (Allison Janney), no es lo que se diga un buen ejemplo. La relación entre Tonya y LaVona nuca ha sido muy buena, más bien consistía en un continuo tira y afloja. Afortunadamente (o más bien desgraciadamente) Tonya cuenta con Jeff (Sebastian Stan), un joven que conoce en la pista de hielo y del que rápidamente se enamoran. 

A partir de este momento vamos a ir acompañando a Tonya durante sus distintas etapas de la vida para conocer su relación con el patinaje y qué le ha llevado a su situación actual, porque ¿cuál es esa situación? Si no sabes nada a cerca de la verdadera Tonya Harding, desconocerás por absoluto lo que le ha llevado a sentarse en esa silla frente al periodista, y no voy a ser yo quien te lo desvele. Lo que si diré es que estas escenas que hablan sobre la actualidad y el pasado se irán compaginando para que podamos ver los recuerdos y visiones que tienen cada uno de los personajes respecto a lo sucedido.


Con Yo, Tonya estamos ante una película-documental que se dedica a narra un hecho ya conocido. Sin embargo hay una cosa que lo distingue y hace que toda la cinta se vuelva aún más interesante: sus personajes. Todos y cada uno de los personajes de la película están locos, literalmente locos, y sin embargo cada uno tiene una personalidad distinta al otro. LaVona es una madre que se dedica a putear a su hija una y otra vez porque nunca tuvo el cariño de su propia madre. Jeff es un psicópata que cree que el amor es darse de golpes, y la propia Tonya lo único que anhela es sentirse querida y adorada por todo el mundo ya que no puedo recibir ese amor en su familia.

Todos siguen un patrón de locura bastante similar pero cada uno de ellos despunta en sus carencias afectivas. Esto hace que la locura de los personajes cale en la película siendo un auténtico caos. Craig Gillespi, no solo consigue retratar a cada personaje, sino que además aplica esto a la dirección de la película. Y esto, por supuesto, es gracias a los actorazos que forman el reparto. 

Margot Robbie brilla en la mayor parte de la película, ya que me costó creérmela durante su juventud, y además consigue encajar en todas las emociones por las que pasa la verdadera Tonya. Desde la inocencia al enfado pasando por la rabia hasta terminar emocionándote con ella. Y Allison Janney tampoco se queda atrás, de hecho su papel es merecedor del Oscar con el que ha sido galardonada. Es cierto que ya le habíamos visto en un papel algo ""parecido"" (y con muchas comillas) en Mom, pero esta vez Janney da vida a una madre sin escrúpulos cuyo cariño por su hija es invisible y el papel le queda como un guante.

Esta relación, la de Tonya con LaVona, es la causa del rechazo por parte de los jueces a la patinadora. Tonya procede de una familia desestructurada y donde el dinero no es precisamente que sobre. A pesar de su gran talento y de ser la primera mujer en realizar un triple Axel en una competición, su fachada y los escándalos públicos que hacen mella en su carrera. Tonya no encaja con la percepción que da el patinaje artístico, una muestra más de lo elitista que es este deporte.


En Yo, Tonya nos enfrentamos a una historia cuya verdad ha sido especulada una y otra vez y nunca se ha podido conocer con exactitud, porque como dice el personaje de Robbie "cada uno tiene su verdad" y eso mismo se ve reflejado. ¿Cuál es la verdad absoluta? Nunca se sabrá. 

El trabajo del vestuario está muy logrado. Para empezar todos los trajes que llevan las atletas cuando están en la pista son copias idénticas a los que llevaban Tonya Harding y sus compañeras en la vida real. La banda sonora también juega un papel muy importante. A pesar de que muchas veces la música comienza antes de las actuaciones de patinaje sabemos que pertenecen al mismo número debido a la coordinación de los pasos de Tonya con la música. Además la mayoría de las canciones son bastante conocidas y están muy acorde a la época de la historia.

Yo, Tonya es una cinta que saca a relucir la cara oculta del patinaje y la discriminación elitista que existe dentro del deporte olímpico. Margot Robbie y Allison Janney están de 10 en esta película caótica muy acorde con la personalidad de sus personajes. 


Puntuación:
Patri Alonso

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