Detalles sobre la secuela de ¡Rompe Ralph!

Pues sí, parece que el tiempo a veces no avanza, pero justo ayer en el CinemaCon, Dave Hollis, jefe de distribución de The Walt Disney Pictures desveló el título de esta esperada secuela de Rompe Ralph, de la que tenemos constancia desde bastantes meses.

El título de esta película será Ralph rompe Internet y aún tendremos que esperar justo un año más para poder verla. Para hacernos una idea de qué irá, nos han desvelado que Ralph escapa de su salón recreativo y termina en el inmenso y, desconocido para él, universo de Internet.


La película estará desarrollada por el equipo responsable de la original ¡Rompe Ralph!, y que además consiguieron el aclamado Oscar por su trabajo en Zootrópolis. «Retomar estos personajes que tanto queremos e introducirlos en el gigantesco mundo de Internet nos permite explorar un universo nuevo por completo», dice Rich Moore, uno de los directores de la película «Nuestro equipo de producción ha trabajado intensamente en el diseño de un mundo que todos creemos conocer, pero de una forma totalmente nueva e imaginativa.».

Phil Johnston, guionista añade: «Estamos entusiasmados de volver a trabajar con el malo más bueno de los videojuegos, Ralph, con Vanellope von Schweetz y Repara Félix, entre otros. También habrá nuevos personajes que estamos deseando dar a conocer. Al igual que en la primera película, la trama gira alrededor de la relación entre Vanellope y Ralph, dos antiguos marginados que ahora son inseparables».

Con multitud de premios en su currículum y buenas críticas por parte de ¡Rompe Ralph!, su secuela, Ralph rompe Internet no saldrá a la luz hasta marzo de 2018.

Mesa 19

Este viernes 31 de marzo, 20th Century Fox España estrenará en cines Mesa 19, comedia protagonizada por Anna Kendrick (Dando la Nota, Mr. Right) y dirigida por Jeffrey Blitz. En ella seis personas que no se conocen de nada asisten a una boda mientras afrontan sus crisis personales.

La historia de la cinta se centra en Eloise, la anterior dama de honor de la boda de su amiga, la cual la sustituye de este puesto tras cortar con su novio que es el padrino del enlace. A pesar de todo, decide asistir de todas formas, coincidiendo con un grupo de gente muy peculiar: invitados que deberían haber rechazado la invitación y no haber asistido. Tras desvelarse los secretos de cada uno de ellos, la amistad puede ser la mejor opción en estas situaciones.

De nuevo otra película de comedia ambientada en una boda, que en verdad no es comedia al 100%, si no que se mezcla con el género dramático para ofrecer la historia de unos personajes. Aunque esté llena de clichés, no es una película que se haga pesada, ya que tiene una duración corta y suficiente para lo que quiere contar.

Es entretenida, pero solo la actuación de Anna Kendrick, que es la que dirige a los demás personajes del largometraje. Es un reflejo de la realidad, pues los personajes no arrancan hasta que se van conociendo un poco más a fondo. De hecho la boda no tiene tanta importancia, ya que toda la acción tiene lugar en un único día permitiendo ver al espectador una gran escena más que cotidiana.


No hay mucho más misterio en esta cinta, cuyas escenas de comedia parecen estar metidas con calzador, siendo muchas veces situaciones un tanto forzadas. Quizás el problema esté en la forma en que está dirigida la película, o bien en el guión de los hermanos Duplass que igual no cuaja del todo en el tono que le quieren aportar a la película. Porque tampoco contando con Lisa Kudrow o Stephen Merchant se consigue mejorar la cinta.


Personalmente a mí me ha parecido entretenida para lo que es, aunque como comedia se queda corta. Es más un dramedia, con más parte de drama. Como se ha comentado anteriormente, la duración hace que sea una película concisa y directa, sin hacer que te aburras pero sacándote algunas risas a lo largo de su visionado. Le doy 3 fotogramas, a pesar de que no es una gran película pero cumple con su función de entretener y porque Anna Kendrick consigue salvar la cinta.

Mañana empieza todo

La vida de Samuel —Omar Sy (Samba, Intocable)— es una fiesta constante. Vive en un barco, cada noche le acompaña una chica (e incluso a veces dos) diferente, está de fiesta hasta que amanece y sabe que sin él esos eventos no serían lo mismo.

De la noche a la mañana su ritmo de vida cambiará drásticamente, cuando Kristin Stuart —Clémence Poésy (Fleur Delacour en la saga Harry Potter)aparece con un bebé de apenas tres meses en sus brazos. Kristin viene desde Londres para darle la noticia de que el bebé que lleva en sus manos es la hija de ambos, Gloria —Gloria Colston. Después de presentársela, Kristin deja a la pequeña con su padre, a quien le entra pánico porque él ni siquiera puede responsabilizarse de sí mismo.

Sin saber qué hacer, la única opción que valora Sam como sensata es presentarse en Londres para buscar a Kristin y devolverle a Gloria. Tras un incidente en el metro de Londres, en el que Sam acabará perdiendo su dcumentación, se topa con Bernie —Antoine Bertrand— un productor francés afincado en la ciudad desde hace mucho tiempo. Sam intenta buscar a Kristin con tan pocos datos que será imposible dar con su pista, y sin su pasaporte y con un bebé del que acaba de conocer su existencia hace pocas horas, no sabe muy bien qué hacer para reconducir su vida.

Mañana empieza todo es una cinta que te enamora por ciertos aspectos: el amor de Sam hacia a Gloria, la química que hay entre ambos traspasa la pantalla y la fuerza de la actuación de Omar Sy. Interpreta a la perfección a un hombre que mantiene vivo a su niño interno, cosa que hace florecer por completo la personalidad de Gloria.

Los personajes están muy bien construidos, en especial Sam, en quien se aprecia gran cambio en toda la película y una entereza abrumadora, salvo que en cierto punto tiene que explotar porque no soporta lo que parecía que se le iba a venir encima. Gloria tiene mucho carisma en pantalla y junto a Omar Sy se conforma un dúo del que no puedes evitar envidiar esa relación paternofilial.

La cinta tiene buen ritmo, no te aburre, quieres saber qué les deparará a continuación, te saca alguna risa de vez en cuando e incluso te quedas pensando cómo puede existir en la realidad alguien tan impulsivo como Sam. Pero sin duda es esa relación padre-hija el gran hilo conductor de la película, más allá de otra de las tramas principales.

Mañana empieza todo es una comedia dramática que particularmente me ha dejado muy buen sabor de boca. Omar Sy vuelve a comerse la pantalla como ya lo hizo en Intocable, pero esta vez desvela un lado paternal que refleja con mucha intensidad. Por la trama y por las actuaciones, no se merece menos de 4 fotogramas.


Aquí os dejamos el tráiler de la película, pero bajo nuestra recomendación, será mejor que vayáis a verla sin echarle un vistazo, pero la decisión queda en tus manos.





~ Laura B.

Un hombre llamado Ove

Si hay una categoría que pase desapercibida durante los Premios Oscar— a no ser que un español se encuentre en ella— es la de Mejor película de habla no inglesa. Entre sus nominados se esconden verdaderas joyas del cine internacional, a veces más independientes que las nominadas, pero siempre con una calidad impresionante. Hoy os hablaremos de una de las cintas que ha estado a punto de llevarse la estatuilla: Un hombre llamado Ove, de Hannes Holm. 

La cinta protagonizada por Rolf Lassgård narra la historia de Ove, un hombre gruñón que trae de cabeza a toda su urbanización con su afán por las reglas que han de seguir. Su humor empeorará cuando lo echen del trabajo al que ha dedicado su vida durante más de cuarenta años y, cuando vea que ha perdido todo, intentará suicidarse.

Su depresión llegará a la par que se instalan los nuevos vecinos, Patrick (Tobias Almborg) y Parvaneh (Bahar Pars), junto a sus hijas. Lejos de nutrirse de la negatividad de Ove, la familia comenzará a relacionarse con el hombre y a encontrar un punto encantador a su comportamiento arisco.

Desde que su vida se vea vacía por la falta de trabajo, veremos a Ove visitar diariamente la tumba de su esposa, Sonja (Ida Engvoll), y prometerla que pronto estará con ella. Pronto verá que suicidarse no es nada fácil, y es que cada vez que lo intente se verá interrumpido por algo nuevo.

Con la familia de Parvaneh, Ove volverá a sentirse necesitado. La soledad de Ove no es buena compañera, lo ha llevado a obsesionarse con diferentes elementos en todos los aspectos de su vida y por fin verá que no todo es negro. Tendrá algo que cuidar en su vida, y lo entrañable de ello hará que su gran corazón salga a la luz.

La progresión narrativa se divide en dos tiempos: presente y pasado, casi siempre relacionados con una experiencia cercana a la muerte de Ove. Cada vez que intenta suicidarse o tiene algún problema, surgen en su mente las imágenes de su amada Sonja y todo lo que vivieron juntos.

Aunque la cinta se coloque en el género del humor negro, tiene casi más aspectos dramáticos, en muchos sentidos—que es mejor no revelar si quiere uno ir en blanco a la película—, y es fácil que acabes derramando alguna que otra lagrimilla descubriendo los momentos que marcaron la vida de Ove.


Un hombre llamado Ove es principalmente una película independiente que aborda temas fuera de lo normal en cuanto a gran pantalla se refiere. Quizás a ello debemos las pocas salas que acogen la película. Sin embargo, los puntos cómicos y las características de los personajes forman parte de un cine más comercial que puede atraer a todo tipo de públicos.

Los planos en contrapicado se equilibran con los primeros planos para que, a pesar de los personajes que ayudan a desvelar el hilo argumental sobre Ove, el foco de la historia esté siempre en el hombre.

La cinta de Hannes Holm narra una historia llena de amor, de soledad y sobre todo, de mucha nostalgia por las épocas más felices de un hombre que ha perdido la ilusión por vivir. Desde luego, Un hombre llamado Ove es una de las mejores cintas que podremos ver este año en cartelera, tanto por calidad narrativa como por su belleza artística. Si estás decidiendo qué película ir a ver este fin de semana, no puedes perdértela. 

David Lynch: The Art Life

Tendría trece años cuando vi por primera vez una obra de David Lynch. Estaba enamorada del cine de terror, y en una conversación banal con mi padre en la que hablamos de en qué se había convertido este género, mi padre recordaba con cariño cómo se le erizaba el vello y se le aceleraba el corazón conociendo la historia de Laura Palmer o cómo se rompía la cabeza descifrando Mulholland Drive.

Twin Peaks fue la obra que dio al artista su gran salto a la fama. Una joven popular que aparece a las orillas de un río cerca del aserradero del pueblo sirvió para enganchar a gran parte de la población americana a la pequeña pantalla, dotando a Lynch de los medios necesarios para continuar una buena carrera como cineasta.

Mulholland Drive arrancó su producción cinematográfica en el nuevo siglo, desdoblando la realidad, narrando dos historias similares pero no iguales que se mezclarían una y otra vez. La obra está llena de simbolismos que la dotan de una riqueza y originalidad absoluta. 

En David Lynch: The Art Life no nos centramos tanto en estas dos obras. Dejamos a un lado sus grandes éxitos, de los que todos hemos escuchado datos en algún momento de nuestras vidas, y nos adentramos en su vida privada. Conocemos qué llevó a David Lynch a ser tan peculiar en la actualidad y, sobre todo, conocemos una faceta del creador ocultas hasta ahora, al menos para gran parte del público: su pasión por la pintura.

Su carrera como creador y artista se formó progresivamente conforme alcanzaba la adolescencia. Gracias a un compañero de colegio comenzó a trabajar en el estudio de su padre pintando durante horas hasta que las manos le dolieran. El arte plástico fue su primer amor, pero no el único, como veríamos más adelante. Tuvo que hacer frente a su familia y a su entorno para poder exponer la creatividad que habitaba en él.


Las obras de David Lynch, ya sean películas, series o cuadros, han estado marcadas desde su juventud por un aura de misticismo, excentricidad y sobre todo experimentación. Gran amante de la pintura, como os hemos comentado hasta ahora, Lynch fue uno de los pioneros en pintar sobre fotogramas, recortarlos y modificarlos para conseguir escenas hasta entonces imposibles. 

Si hay algo que ha tenido Lynch durante su carrera es completa libertad creativa. Nada le impedía dedicarse a lo que le apasionaba. Ni el tiempo, ni el dinero fueron nunca problema alguno para que siguiera añadiendo a sus composiciones elementos innovadores. En lo que al arte se refería, David Lynch no conocía límites.  

El documental distribuido por Vértigo Films nos traslada de década en década por la vida del director, pintor y escultor con una banda sonora tan inquietante como su protagonista y un montaje soberbio que recuerda a sus creaciones durante la estancia en la Universidad de Philadelphia.


Con David Lynch: The Art Life nos sumergimos en la vida de uno de los directores independientes más reconocidos de la historia. Si quieres conocer cómo Lynch se convirtió en lo que es hoy en día, no puedes faltar a las salas de cine a partir del 31 de marzo. Conocer la excentricidad del creador prácticamente de primera mano es un lujo que no estará disponible durante mucho tiempo.