La casa junto al mar

Robert Guédiguian (Las nieves del Kilimanjaro, Una historia de locos) vuelve a reunir a su elenco habitual para ofrecer una película que hacía años que tenía en mente rodar, sobre todo geográficamente. De esta manera, gracias a Golem el 23 de marzo llega a los cines La casa junto al mar, un drama familiar que rezuma belleza en cada escena y que aborda muchos temas sentimentales. Pero para ello viajemos a la idílica costa francesa.

La historia gira en torno a tres hermanos que vuelven a la casa que construyera su padre en una cala cercana a Marsella. Angèle es una actriz que vive en París, Joseph vive enamorado de una chica mucho más joven que él, y Armand el que decidió quedarse con el restaurante familiar continuando la tradición. Ahora les tocará reflexionar en las ideas que les ha ido transmitiendo su padre, girando en torno a un restaurante para obreros. Aunque la llegada de una patera a la costa hará que sus reflexiones tomen otro camino.

El eje principal de la película se encuentra en el tema familiar, buscando una reconciliación de los hermanos a través de la situación en la que se encuentra su padre. Algo tan real como la vida misma, porque la mayoría de las familias tienden a separarse, y como ocurre en esta cinta, la reunión tiene lugar tras cada uno llevar un tipo de vida totalmente distinto. Bien es cierto que sus vidas cambiarán, no drásticamente, pero sí tendrán que pensar en cómo actuarán en consecuencia a los hechos recientes.

Cada uno de los hermanos tiene una visión diferente, destacando sobre todo por encima la de Angèle, ya que comparte una historia pasada que le afecta a la situación que está viviendo actualmente. Y no solo eso, si no que otros personajes que aparezcan en la vida de la mujer de la familia, serán los desencadenantes de muchos sentimientos que parecía tener reprimidos. No obstante, su personaje también tiene un significado bastante importante en cuanto a la identidad, ya que al ser actriz le gusta poder ser otra persona en el escenario y olvidarse de sus problemas por un momento.



Por otro lado están sus dos hermanos. Joseph, que en el presente sale con una chica bastante joven, se replantea muchas cosas a su edad. No acaba de aceptar lo que tiene ni lo que le ha ocurrido recientemente, para que además ahora tenga que ver a su familia y le digan como tendría que actuar. En cambio Armand, podría decirse que es el que tiene la mente fría y lo tiene todo claro. Prefiere quedarse desde siempre cerca de su padre, ya no para ayudarle en la casa, si no para llevar el restaurante y que no se pierda esa tradición. Diferentes historias, que al fin y al cabo acaban confluyendo en el mismo punto.

Pero Guédiguian no solo se centra en la familia, ya que trata el tema del perdón por los problemas no solo causados en el pasado, si no también en los presentes. Aunque el que me parece más destacable es el del paso del tiempo. Desde el comienzo de la película, el director invita a los espectadores a reflexionar acerca de si el paso del tiempo afecta solo a las personas o si también al entorno en el que viven.


A raíz de esto, hay que destacar que la película está grabada en el mismo lugar con diferentes planos. No se ve más allá de la cala en la que se encuentra la casa. El espacio se ha reducido al máximo, para ofrecer una visión mucho más centrada de los temas que quiere hablar. Por ello, de manera indirecta, provoca que los espectadores imaginen como era antes el lugar en el que se mueven los personajes. A través de los diálogos y algún flashback, se pueden crear ciertas ideas acerca de como ha ido cambiando la vida en la pequeña cala, que sigue teniendo una belleza inmejorable.

Al ser una producción europea, se ha querido incluir en la cinta el tema de los refugiados, algo que se está dejando de lado en los medios, y que el director considera muy importante ya que es el futuro del continente. Pero no voy a hablar mucho de este tema, ya que es un punto clave en la película que no quisiera revelar.


Lo que sí que he notado al ver la película es que el final invita a imaginar como sigue la historia, al quedarse abierto. Pero lo que no convence del todo es que los temas que trata se quedan a medio camino. No se terminan de cerrar. Se ve la intención de que van hacia algún lado, pero no llegan. Y esto quizás haga que el largometraje se haga un poco cuesta arriba. Por ello, a aquellas personas que les guste el cine de autor y el cine de género, encontrarán un título llamativo en La Villa (como se llama originalmente), pero no se la recomendaría a cualquier público que no haya visto nada del director antes.


Alejandro C.

Voldemort: Origins of the Heir


El universo cinematográfico de Harry Potter ha introducido a muchísimos seguidores en sus novelas, enamorando con la magia de sus historias y personajes. Sin embargo, las cintas sobre el personaje principal no han ofrecido a los fans todo lo que necesitaban, demandando nuevas adaptaciones centradas en otras subtramas como los Merodeadores, los fundadores de las casas o los orígenes del propio Voldemort. 

Gracias al estudio independiente Tryangle Films podemos disfrutar de esta última faceta del mundo potterhead y descubrir cómo era Voldemort antes de convertirse por completo en el gran mago oscuro de su tiempo. Claro que estaremos ligeramente limitados: quien cuenta la historia no es un narrador omnisciente y tampoco el propio Tom Riddle (Interpretado por  Stefano Rossi). La encargada de mostrarnos la faceta más desconocida de Lord Voldemort es Grisha McLaggen (Maddalena Orcali), heredera de Godric Gryffindor y amiga leal de Tom durante muchos años. 


La historia de Voldemort: Origins of the heir comienza con cuatro jóvenes, miembros de un club secreto: el de los herederos. Lazarus Smith (Rorie Stockton) es heredero de Helga Hufflepuff, Grisha McLaggen (como ya hemos mencionado antes) de Gryffindor, Wiglaf Sigurdsson (Andrea Baglio) desciende de Rowena Ravenclaw, y Tom Marvolo Riddle de Salazar Slytherin. 

Gracias a los creadores de esta nueva historia podemos unir más y más piezas sobre El-que-no-debe-ser-nombrado. Por una parte, tenemos los extractos mostrados en Harry Potter: El misterio del príncipe sobre la infancia de Tom Riddle. También los de La cámara secreta. Unir todos ellos junto a la historia de los orígenes nos lleva a una conclusión: si alguna vez pensamos que Riddle estaba condicionado por sus circunstancias, ya no es así.

El Voldemort que nos muestra el largometraje dirigido por Gianmaria Pezzato se asemeja más a los libros en cuanto a crueldad, altanería y orgullo. Nadie ha sido suficiente para él, y lo ha reflejado en cada momento de su vida, despreciando a todos los que tenía a su lado.

Aunque se nota que la producción no está a la altura de un blockbuster de Hollywood, no se le puede restar mérito por ello. Tiene un buen equipo de post-producción y de retoque visual y de sonido, pero flojea en lo amateur de las actuaciones y algunas lagunas argumentales.

Eso sí, todos los fans de la saga volverán a sumergirse en el mundo mágico con esta hora de largometraje sobre la historia de Voldemort.

Voldemort: Origins of the heir es una película hecha por y para fans de la saga mágica, centrada en la juventud de Tom Riddle desde sus últimos años en Hogwarts hasta su ascensión como mago tenebroso. Para poder llevarla a cabo tuvieron que llegar a un acuerdo con Warner Bros., ya que son quienes poseen los derechos de explotación a nivel audiovisual. 

Gracias a un acuerdo con la productora, además de obtener permiso para realizar la historia sobre el malvado personaje de la saga Harry Potter, también consiguieron una sustanciosa inversión que ayudaría en la producción de la película. 

El largometraje tiene una duración de aproximadamente cincuenta minutos y está disponible para todos en Youtube con audio en inglés y subtítulos en varios idiomas. Si queréis echar un ojo a la cinta  escrita y dirigida por Gianmaria Pezzato, no dudes en ver el vídeo que dejamos más abajo.

María Reinoso

Castlevania

"Trevor Belmont llega por casualidad a Gresit, una ciudad sumida en el terror donde descubre la existencia de un antiguo mal y hace un sorprendente juramento".
Ya sabéis lo mucho que nos gusta el anime y las series de animación, por ello no nos podíamos perder la serie animada del videojuego clásico Castlevania.

La miniserie de Castlevania distribuida por Netflix y creada por Sam Deats y Warren Ellis está basada en el videojuego homónimo de 1989. Cuenta la historia de cómo Drácula enloquece y decide vengarse de la humanidad porque el pueblo de Targoviste quemó en la hoguera a su esposa, acusada de brujería. 

Trevor Belmont es el último descendiente de la Casa Belmont que queda en Wallachia, antiguos cazadores de vampiros y otros seres sobrenaturales. Intentando salir del propio país llega a Gresit, un pequeño pueblo asolado por las criaturas que mandó Drácula. Trevor ayuda a los Speakers (tribus itinerantes que acuden a pueblos para dar su consejo) a calmar a la ciudad y en ella descubren a un guerrero ancestral.

Esta serie es tan corta que parece más un capítulo piloto extendido que una primera temporada. Nos cuenta poco o apenas nada y la trama no avanza mucho, tan solo se limita a presentarnos los personajes y a darnos el contexto de lo que será la siguiente temporada. En ella, Trevor tendrá que unirse a dos compañeros para poder vencer al ejército del infierno que ha mandado a la tierra Drácula y al propio vampiro.

El dibujo y el diseño de los personajes me ha parecido muy bueno, con buenas panorámicas, además de algunos guiños a otras series como a Juego de Tronos.

Por su parte, al visionarla en inglés he podido escuchar a los actores de doblaje originales, entre quienes se encuentra Richard Armitage encarnando a Trevor Belmont y transmitiendo muy bien los sentimientos del protagonista. Emily Swallow encarna a Lisa Tepes, la doctora que acude a Drácula para aprender ciencia y se convertirá en su futura esposa, y James Callis interpreta a Alucard, el propio hijo de Drácula y futuro compañero de Trevor y de Sypha. Para aquellos que deseen verla en español, no os preocupéis porque está en español, alemán, francés, italiano e inglés.

Esta serie es ideal para vértela en un fin de semana, ya que actualmente continua en la plataforma de Netflix. No obstante, para aquellos que  tengan un estómago débil no es muy recomendable, ya que la serie contiene bastante gore.


Ariadna

¿Qué podemos esperar de Rise?


Creo que si hubo una serie adolescente que marcó fuertemente la década de los 2000, esa fue Glee. Una pena que cuando el reparto original se graduó, la serie cayese en picado. Aun así consiguió devolver la vida a las series musicales y dar protagonismo a los personajes más "raros" del instituto. Ahora nos encontramos ante el debut de Rise, una serie que estrena Movistar+ esta misma noche ¿conseguirá ser un Glee 2.0? Os aseguro que no.

Josh Radnor (o más conocido como Ted Mosby) da vida a Lou Mazzuchelli, un profesor que se encuentra en una crisis emocional cuando las cosas no van bien en casa. En el intento de llenar este vacío, Lou se hace con el grupo de teatro del instituto y está dispuesto a buscar un musical que se identifique con los jóvenes. Sin mucha explicación le quita el puesto a Tracy (Rosie Perez), quién lleva encargándose del club de teatro desde hace décadas y a pesar de no estar conforme, está dispuesta a quedarse como ayudante de Lou.



Son pocos los que se presentan a las audiciones del musical Spring Awakening, pero aún así estos jóvenes están llenos de talento. Lilette, interpretado por Auli'i Cravalho y más conocida por ser la voz a Moana, es una adolescente con problemas familiares que siempre ha quedado renegada a los papeles secundarios. En cambio, Amy (Gwen Strickland) es la otra cara de la moneda, la estrella del escenario que protagoniza todas las funciones junto a Simon (Ted Sutherland). Sin embargo estos chicos son pocos para los varios papeles que tiene el musical, así que Lou se mete en la búsqueda de más jóvenes entre los que encuentra al capitán del equipo de fútbol llamado Robbie (Damon J. Gillespie), el encargado de luces, Masshous (Rarmian Newton) y el cantante del coro Michael (Ellie Desautels).

Todos estos adolescentes tienen diferentes dificultades que les impide avanzar. Para unos es su vida familiar, ya que parece que en Rise tendremos mucho protagonismo de los adultos. Para otros es su propio cuerpo u orientación sexual. Todo apunta a que de una forma u otra a lo largo de los 10 capítulos que componen esta primera temporada veremos cómo estos jóvenes intentan hacerle frente a sus situaciones volcando todos sus sentimientos sobre el escenario

Antes he mencionado Glee porque uno leyendo esta premisa parece que está ante su sucesora, una nueva serie adolescente que tendrá un porrón de actuaciones musicales y la verdad es que no. Si es cierto que recuerda mucho, incluso tiene tintes de High School Musical, pero es debido a los clichés que comparten muchas de las series americanas de instituto que estamos hartos de ver pero seguimos consumiendo como si fuese una droga más. 

Como he dicho parece que los adultos tendrán mucho protagonismo y no precisamente por sus historias divertidas. El piloto de Rise muestra los problemas a los que deberán enfrentarse cada uno de los protagonistas y  sus conflictos internos junto a los de su círculo familiar. Y es que ninguno se salva. Uno porque su madre está enferma, otra porque su padre engaña a su madre... todos ellos representan a chicos normales que tienen que cargar con sus problemas de adolescentes y con los que generan sus allegados. Desde temática LGTB, pasando por padres enfermos o el alcoholismo, Rise tratará de mostrarnos esta realidad que viven los adolescentes del instituto de Stanton, Pensilvania.


Rise toca todos esos temas que tanto nos gustan de las series de adolescentes como la búsqueda de uno mismo, la motivación, la aceptación personal y familiar, todo con una mirada muy sincera y limpia. Si además le añades el componente musical como método de expresión para estos jóvenes, la serie prometer.  

Por supuesto el capítulo piloto se queda en la mera presentación de estos jóvenes y algo que eché en falta es saber más acerca de las amistades que tienen. Varios son compañeros del club de teatro desde hace años y otros son, en apariencias, completos desconocidos. Todo apunta a que estos jóvenes terminarán creando una familia gracias al escenario y tú te encariñándote de todos ellos.

Patri Alonso.

La chica que miraba al cielo | JONAIRA CAMPAGNUOLO

Título: La chica que miraba al cielo
Autora: Jonaira Campagnuolo
Editorial: Click Ediciones
Año: 2017
ISBN: 978-84-08-17739-5
Páginas: 237
Precio: 3,99€

(Agradecimientos a la editorial por el ejemplar)
"La separación de sus padres forzó a Mary a vivir su adolescencia entre dos ciudades, para pasar una temporada con uno y luego con otro. A sus 18 años, y a punto de iniciar la universidad, comienzan a exigirle que asuma responsabilidades, pero se siente perdida. En cada mudanza tuvo que dejar atrás sueños y amores quedando con las manos vacías. Para evitar que su historia se repita se enfrenta a su padre y huye de casa con el hijo de su hermanastra, un chico de tan solo diez meses de edad, cuyo único problema es tener a una madre drogadicta y a un padre camello que lo obligará a saltar entre las casas de sus familiares en busca de alguien que pueda hacerse cargo de él. 
Llega a Jamestown, una isla paradisiaca donde su abuela pasó sus últimos años, y donde quedaron ocultos secretos familiares capaces de transformarle la vida. Allí conocerá a Justin, un joven perseguido por sus propios demonios y quien la ayudará a hallar la fortaleza necesaria para seguir adelante, y se reencontrará con su antiguo amor, Eric, quien además de revivirle las emociones cernerá sobre ella un manto de dudas e inquietudes. 
Esta nueva mudanza traerá cambios muy dramáticos para la chica, ya que esta vez no estará sola, y eso la empujará a enfrentar la adultez sin estar preparada para ello, al tiempo que el amor toca a su puerta, así como el peligro."
La chica que miraba al cielo es una novela independiente ambientada en el mismo universo que La chica de los ojos turquesa, salvo que esta novela transcurre un par de años más tarde de lo ocurrido. Tenía curiosidad por saber qué nos traería la autora con esta nueva novela y no dudé en embarcarme en esta historia. 

Mary Sanders es una chica que estaba a punto de entrar en la universidad de Kingston, pero no tiene más remedio que poner rumbo hasta Jamestown, una isla donde su familia paterna posee una casa. Aquí no conoce a nadie, y por si fuera poco nada más llegar le acompaña hasta la casa en coche un sujeto de lo más desagradable.

Este impulso de ir hasta la isla viene para poner a salvo a Alex, su pequeño sobrino de diez meses, a quien busca Ronald, su padre, un camello con cierta influencia que tiene acorralados a los Sanders y cuyo objetivo es intentar recuperar a su hijo para que Valery, la madre de Alex y hermanastra de Mary, salga de allá donde quiera que se ha ocultado.

La soledad inicial durará poco tiempo, pues Justin Owen, residente en la isla y sobrino de Tom Owen, la persona que se encarga del mantenimiento de la casa de su abuela, aparece en la puerta de su casa. Gracias a él y a muchos otros personajes descubrirá cosas que su padre no le había contado acerca de él mismo y de su pasado familiar.

Aunque al principio me estaba atrapando el ritmo, la trama (no había leído la sinopsis, para así llevarme más sorpresas) y la situación de completa confusión que envolvía a Mary Sanders, a mitad de camino decae y se convierte en predecible. Los grandes secretos del pasado familiar, salvo alguno que otro, no son tan grandes como las expectativas crean. Es cierto que da gusto conocer más cosas acerca de ese pasado desconocido y te atrapa, pero tampoco es increíblemente revelador.

Sobre los personajes, no he conectado con ninguno, pero eso no quiere decir que no tengan sus virtudes. Mary está bien reflejada como una niña inexperta y muy valiente (por que decidme que quién tendría el valor con dieciocho años y, anteponiendo sus estudios, huiría "sola" hasta un lugar totalmente desconocido para poner a salvo a un bebé sin tener conocimientos sobre el cuidado de niños), sin embargo, por otra parte es muy hermética e incluso borde, viendo enemigas por todas partes y el narrador tiene demasiadas preferencias por ella en muchas ocasiones, encumbrándola.

El incuestionable protagonista masculino: Justin Owen. Cae bien, pero tan hermético como Mary. A veces tienen ciertas conversaciones en las que parecen desahogarse, pero desembocan en sexo y él no termina de confesarle por qué es así, sino que ella se entera por otros personajes. Y sus demonios tampoco es que se puedan categorizar como tal, ha tenido un pasado duro que hace serlo como es, pero, al igual que las revelaciones, nada que te haga poner los ojos como platos.

El conflicto más grave comienza a desarrollarse desde el principio y, cuando llega a su culmen, se disuelve rápidamente, de un plumazo. A partir de ahí, ves que va a desembocar como te puedes esperar, pero en cuestión de líneas ese final mejora. Y mejora. Y mejora. Y te parece absolutamente irreal que sea tan bueno todo.

La chica que miraba al cielo ha terminado decepcionándome un poco. Comienza con un inicio dinámico, exponiéndote una trama interesante en la que esperas mucha más tensión y poner en grandes aprietos a Mary. Sin embargo, no es así. Si te gusta la autora, no dudes en leerlo. Si te atrae la sinopsis (por otra parte bastante reveladora), te invito a que des una oportunidad a esta historia.


~ Laura B.