GLOW

De cara a este verano Netflix nos trae una de las series más refrescantes, divertidas y originales de su catálogo de producciones propias. Hoy os hablamos de GLOW, una serie basado en un show del mismo nombre de finales de los años 80. Llena de referencias a dicha época, esta serie es tan irreveremente divertida que conseguirá conquistar a todo el público.


Los Ángeles. 1985. Ruth Wilder es una actriz con poco éxito que está cansada de que la rechacen en todas las audiciones a las que asiste. Tras recibir una propuesta para una nueva audición, se entera que un director de cine de serie b pretende realizar un programa de lucha libre femenina llamado Glow.

A partir de esta simple premisa, Ruth deberá pensar en si quiere realizar este trabajo, con las consecuencias que conlleva, ya que es lucha libre real para un programa en directo en televisión. Ella junto a las otras mujeres que deciden participar deben aprender lo necesario del mundo de la lucha libre.

El elenco está muy bien escogido, destacando a la trinidad de la serie formada por Allison Brie, Betty Gilpin y Marc Maron. Allison Brie ya participó en otras series como Mad Men. A Betty ya se la ha podido ver por Masters of Sex o Nurse Jackie, entre otros proyectos con grandes actuaciones en las nombradas. Y por otra parte Marc Maron, actor de comedia, encarna a Sam Sylvia, el director de Glow. Un papel muy bien escogido, y que encajan todos como anillo al dedo. Y que no se me olvide mencionar que en la serie ha participado parte del equipo creador de Orange Is The New Black.


Pero ahí no acaba todo lo del elenco, porque esta serie es también un gran homenaje al mundo del wrestling. La serie contiene muchos cameos reales de personalidades del mundillo, e incluso tiene referencias que seguramente aquellas personas seguidoras de la lucha libre disfrutarán. De hecho, una de las mujeres que trabaja en el programa (Kia Stevens), conocida en la serie como "la reina de los subsidios", pero que ha sido hasta hace poco luchadora profesional llamada Awesome Kong.

La ambientación de la serie está muy lograda. La atmósfera de los años 80 se respira con cada personaje, con cada situación, con cada diálogo. El vestuario es otro de los puntos más característicos, aunque todavía falta bastante hasta que podamos ver a este grupo de mujeres luchadoras vestidas con los trajes que se anuncian en los carteles y trailers.


Además es una serie con bastante humor, cosa que hace que se vea de forma más rápida. A esto sumarle que la primera temporada tiene 10 capítulos de media hora de duración, por lo cual se puede ver en una tarde. Es de esperar que haya una segunda temporada para 2018 porque Glow solo acaba de empezar. Una serie totalmente recomendada a todos los públicos.

Colossal

Hoy se estrena en cines españoles la última cinta de Nacho Vigalondo: Colossal. Tras estrenar Open Windows, Vigalondo nos trae una nueva premisa digna de su imaginación con un elenco espectacular. Una película que como su nombre indica, es colosal, y que allá por donde pasa arrasa.

Gloria (Anne Hathaway) decide dejar Nueva York y volver a su ciudad natal tras haber perdido su trabajo y su novio. Pero, cuando en las noticias informan de que un monstruo gigantesco está destruyendo la ciudad de Seúl, se da cuenta de que está relacionada con esos extraños sucesos. Para evitar que la destrucción vaya a más tendrá que averiguar el papel de su insignificante existencia en un evento colosal que podría cambiar el destino del mundo.

En el papel protagonista de Hathaway se puede ver como Gloria es una chica despreocupada, tanto que cuando bebe y se duerme no acuerda de lo que pasó en esos momentos. Hasta que se da cuenta de que sus actos tienen relación directa con lo que está pasando en la otra punta del mundo. Pero esto no es solo una simple metáfora, si no un reflejo del monstruo que puede albergar dentro de cada persona.

Pero el director no quiere mostrarnos una batalla de kaijus al más puro estilo Godzilla como lo pudiera parecer. Si no que la lucha que quiere trasladar al espectador es una interior, de uno mismo, de descubrir el poder que tiene cada persona. Y lo más importante, el poder en este caso de (la) una mujer reflejado en el papel que realiza Anne Hathaway, que es digno de admirar.


El elenco no se queda atrás en esta película, y es que se reúnen varios nombres potentes a parte del de Anne Hathaway. Jason Sudeikis y Dan Stevens también poseen papeles interesantes como el de Gloria que juegan bastante en su vida. Pero ahí no acaba todo, ya que Bear McReary se ha encargado de la banda sonora, con lo cual no hace más que aumentar la emoción y el nivel de Colossal.

Los efectos especiales por otra parte no son lo más logrados, pero consiguen pasar por alto. Sobre todo porque el espectador no tiene tiempo de parpadear para fijarse en detalles. Su atención estará tan centrada en Hathaway con su "tic" de rascarse la cabeza o su baile que le harán olvidarse de estoss aspectos.


Colossal, como su nombre indica, es una cinta colosal. Llena de humor, con toques románticos mezclados con el género dramático; ofreciendo así una película tan completa que no le falta de nada. Una obra digna de ver y de admirar, que a todo el público le gustará, pero disfrutando sobre todo de lo que quiere transmitir el director, así como de visualizar también la gran imaginación que tiene. Es por ello que le doy un 4, porque puede ser mejorable pero sin hacerle falta una segunda parte.


Wonder Woman

Estamos en una época donde el cine se divide en: cine de animación o cine de superhéroes. La industria de Disney acapara una gran cantidad del cine actual. Y mientras Marvel da el mayor potencial a sus héroes, DC intenta hacer lo mismo desde Warner. Sin embargo, en estos últimos años está claro que DC no lo ha hecho nada bien: Batman vs Superman, El Escuadrón Suicida... todas ellas han sido decepción absoluta y por eso los ojos estaban puestos en Wonder Woman, la primera película de una mujer heroína. 
La película dirigida por Patty Jenkins llega el viernes 23 a los cines de España, mes y medio después de su estreno en Estados Unidos. Con Gal Gadot como Wonder Woman, la cinta se centra en los orígenes de la heroína. 
Diana Prince es hija de la reina de las Amazonas. Esta especie fue creada en los inicios de la tierra por Zeus, con el objetivo de terminar con la guerra creada por los hombres corrompidos por el dios de la guerra Ares. Desde entonces han vivido en una tierra con paisajes idílicos escondida de los hombres mientras se preparan por si surge una lucha. Es casi imposible llegar a la tierra de las Amazonas, pero sin embargo alguien lo consigue. 
Un día un avión se estrella en las playas de la isla y Diana salva al piloto llamado Steve Trevor (Chris Pine). Steve les cuenta la realidad que hay tras los muros de la isla: el mundo está en guerra. Eso provocará impulsos los Diana Prince de ir a la guerra, ya que está segura que la guerra ha sido creada por el dios Ares y para terminar el conflicto es necesario matarle.
A partir de este momento Diana emprende un viaje junto a Steven de camino a Londres, donde Steve podrá completar su misión y conseguir refuerzos para ir al frente. Pero no hay mucho tiempo. El coronel alemán Ludendorff (Danny Huston) y la Doctora Veneno (Elena Anaya) están preparando un gas tóxico que podría matar a millones de personas en segundos.
No voy a mentir, soy la primera que tenía sus dudas respecto a Wonder Woman, porque como he dicho lo último de DC no daba muchas esperanzas, pero parece que por fin DC va en buen camino.

Wonder Woman narra los inicios de la heroína, lo que implica su primera salida de la isla de las Amazonas y sus primeros contactos con hombres. Y eso la película lo retrata. Nos encontramos con varias situaciones cómicas donde Diana no sabe que es  una secretaria, o porqué las mujeres no van a la guerra. Ella vivía en una sociedad mucho más avanzada que la que retrata la "vida exterior" y esto es una bofetada de feminismo. Porque sí, Wonder Woman tiene un mensaje feminista, con una mujer fuerte, independiente y decidida que no tiene miedo a enfrentarse a la guerra. Además, se hace mención a la lucha sufragista de la época, un guiño más sobre la muestra de este feminismo.
Pero sobre todo, lo que hay en Wonder Woman es acción. Tardamos más de una hora en ver a Diana vestida como Wonder Woman, pero la acción comienza antes. Pero la espera merece la pena porque las escenas de acción son una auténtica delicia. Tienen bastante uso de la cámara lenta, en especia para los disparos o algún que otro movimiento, pero os aseguro que no se hace pesada en ningún momento. Al contrario, hace que las escenas de acción sean aún mejores de lo que parecían en principio. Diana, con su escudo, la espada llamada "La mata dioses" y una cuerda que obliga a decir la verdad, es capaz de enfrentarse a todo el ejército alemán ella sola. 
La trama gira entorno a acabar con la guerra, y respecto a eso no hay nada más. Sin embargo, la cinta se guarda dos cosas en la manga. Una de ellas es el pasado de Diana, que es revelado al final de la cinta pero que no sorprende a nadie, ni a los que no conocen el pasado de la heroína. Sin embargo, el otro se convierte en el único plot twist que encontramos en la historia.
Sin lugar a dudas, con Wonder Woman nos encontramos con el renacer de DC, el primer buen disparo para la Liga de la justicia. Además, como ya sabéis suele haber alguna referencia a la Liga de la justicia, y en este caso también lo encontramos, pero al ser una película completamente independiente no hace spoiler de ninguna de las otras cintas. Si encontramos una unión de la película de Diana con la reunión de los superhéroes de DC, pero no es necesario ver ninguna de las otras películas antes.

Wonder Woman es todo aquello que esperábamos, la primera película de superhéroes protagonizada por una mujer. Con unas escenas de acción que no dejarán indiferente a nadie, Diana Prince pone el listón muy alto para la Liga de la Justicia. Le doy 5 carretes porque sin duda Wonder Woman cumple todas mis expectativas y las supera. Eso si, el doblaje de Diana deja MUCHO que desear.
 


Patri Alonso

Segundo tráiler de Juego de Tronos

A pesar de que hoy comienza el verano, el invierno se acerca más que nunca. Y es que solo quedan 26 días para poder saber qué ocurrirá en Poniente esta séptima temporada.

Esta temporada será estrenada, de forma simultánea con su estreno mundial, en la plataforma HBO España, el próximo 17 de julio. 


Para sorpresa y/o decepción de muchos, esta temporada contará con tan solo 7 episodios, y que además, será el preludio de la octava y última temporada, donde Poniente se verá envuelto en cruentas luchas que den un final a una de las más exitosas series de HBO. 

Aquí os dejamos con el segundo tráiler de esta serie:

El cuento de la criada | MARGARET ATWOOD



Título: El cuento de la criada
Autora: Margaret Atwood
Editorial: Salamandra
Año: 1985 (Publicación); 2017 (Edición)
ISBN: 978-84-9838-801-5
Páginas: 416
Precio: 19,00 €


"Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.

En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo".
Sin duda, una de las series de las que más se ha hablado en los últimos meses ha sido la adaptación de esta novela a la pequeña pantalla por parte de HBO. La primera temporada de The Handmaid's Tale está protagonizada por Elizabeth Moss, quien se pone en el papel de Defred. Gracias al servicio de visionado online del que ya llegaran grandes producciones como Juego de Tronos, muchos de nosotros nos hemos animado a echar un vistazo a la novela de Margared Atwood, la autora de los ochenta cuya literatura se ha distinguido por los futuros distópicos.

El cuento de la criada nos presenta a June, una mujer a la que el nuevo régimen político le ha arrebatado todo. O casi todo, la esperanza sigue con ella. Cuando su marido y ella se disponían a huir de Chicago, los Ojos (la milicia a cargo de poner orden entre los habitantes) los persiguieron, disparando a Luke (el marido de June) y secuestrando a su hija. De ella solo quedó su cuerpo, con un sistema reproductor sano.

Eso era lo único que le importaba a los captores, quienes la destinaron a la casa de un comandante despojándola de su nombre. Ahora sería Defred. Un nombre que en sí mismo denota posesión, el ser poseída. En el nuevo mundo en el que vive no existe June, solo una mujer "incubadora" que pertenece a los matrimonios de las altas esferas y cuya única función será dar un hijo a quienes no pueden tenerlo.

La situación ambiental y la mala alimentación, así como los anticonceptivos han hecho que, durante años, la sociedad pudiera concebir un menor número de descendientes. Es así como, cuando se crea el nuevo régimen autoritario conservador, nace una nueva clase de personas: las criadas. Ese es el nombre que tienen las que se dedican a lo mismo que Defred.

Durante la novela, la protagonista mantendrá una lucha interna basada en el bien y el mal. No tan solo hacia ella, sino hacia los suyos. Aunque no tiene constancia de la muerte de su marido, en su interior sabe que no sigue entre los vivos. Su hija, sin embargo, fue adoptada por otra pareja. Es por ella que no se rebela. Por ella que mantiene su pasividad ante el Comandante y su mujer. Si hace las cosas bien, si les da lo que quieren, quizás pueda conseguir la libertad, y con ella la de su hija.

Defred sabe que si no continúa con lo que sus "dueños" quieren de ella, lo más probable es que no vuelva a ver a su hija. Sin embargo, cuando tiene la opción de cambiar las reglas del juego, de ir contra las normas, aunque sea solo de forma parcial, tomará ese camino, casi como si fuera la única manera de volver a estar viva realmente.

Lo primero a destacar de la novela de Margaret Atwood y en contraste con lo que se puede encontrar en nuestro blog es que El cuento de la criada es una novela adulta, y se nota. No solo cuenta con una protagonista que dejó la juventud tiempo atrás, sino que trata temas políticos, religiosos y personales con una crudeza que no estamos acostumbrados a ver en la novela juvenil.

Es una distopía, sí. También está ambientada en un futuro algo lejano, pero la temática y la ambientación no podían estar más presentes en la sociedad actual.

Se supone que la historia de Defred se desarrolla en el segundo siglo del milenio en que vivimos, pero artículos como la televisión, revistas o radiocasetes —no podemos olvidar que el libro se escribió en los ochenta, así que aún no hay ni rastro de ordenadores o DVDs— parecen ecos de un pasado muy cercano para ella. Cien años en el futuro, los conservadores se han hecho con el poder y, tras la abolición de la constitución americana, se han deshecho de todos los que suponían un problema para llevar a cabo sus planes.

En la sociedad de Defred no solo están prohibidas las relaciones extramatrimoniales, los segundos matrimonios, la homosexualidad y el ateísmo. En esencia, está prohibida la libertad, tanto física como de pensamiento. La más obvia está reflejado en el papel de la protagonista, que pertenece literalmente a una familia, pero también vemos a lo largo de las más de cuatrocientas páginas el ansia de Serena Joy (la esposa del comandante) por dedicarse a algo más aparte de su jardín, o el miedo de Defred a olvidar quién es en realidad y cuál es su propósito. Vemos además como el mundo se ha convertido en algo accesible únicamente para los ricos y poderosos, relegando al resto a servir a los primeros.

Se supone que la historia de Defred se desarrolla en el segundo siglo del milenio en que vivimos, pero la lectura de la novela nos traslada irremediablemente a la primera mitad del siglo XX, donde la mujer no tenía ni voz ni voto, y la mayoría de los pobres tenían vetado el acceso a una vida mejor. Nos funde el horror del pasado con problemas del presente, donde aquellos aspectos aún no se han solventado, pero también con los miedos del futuro, tan reflejados en los efectos del ritmo de vida que llevamos como en la incertidumbre sobre el papel que tendrán los sectores apartados de la sociedad.

A nivel narrativo, la pluma de Margaret Atwood, aunque mordaz y crítica en los labios de Defred, aturde ligeramente al lector al mezclar los tres tiempos narrativos: El presente (situación actual de la protagonista), su pasado lejano (antes de que fuera encarcelada y arrebatada de su familia) y su pasado cercano (con el adoctrinamiento en el Centro Rojo, donde forman a las criadas). No hay apenas señales separadoras de las tres épocas, puesto que se mezclan para narrar paralelamente los acontecimientos. En ciertas ocasiones, el desarrollo de las historias se convierte en meras menciones algo repetitivas, que aleja al lector del personaje.

Sin embargo, la forma de narrar las historias y capítulos dota a la novela de la sensación de lentitud y monotonía que Defred siente en su vida, sin llegar al aburrimiento. Nos hace sentir lo que ella siente en las tres fases que podríamos distinguir de su vida desde que comienza la novela hasta su final. Final abrupto donde los haya, por cierto. Sin intención de desvelar nada sobre el mismo, he de reconocer que estuve bastante contrariada cuando llegué a la última página de la historia per se. Sin embargo, el epílogo —que me temo es obviado con asiduidad— da un cierre perfecto a la novela que, a pesar de las incógnitas, no necesita continuación.

A la hora de hablar de los personajes, me gustaría hablar de una característica de la novela que yo pasé por alto inicialmente: El cuento de la criada es una historia narrada desde el punto de vista de June (Defred), y por tanto, lo que conocemos de los personajes, lo hacemos siempre desde su perspectiva. Quizás por eso el único realmente rico sea ella misma, porque podemos ver cada una de las capas que componen a la joven.

Aún así, aquellos que tenemos más cercanos a ella, como el Comandante o Deglen, e incluso los que pensábamos más lejanos como Serena Joy, llevan a cabo una metamorfosis a lo largo del libro, dejando al menos entrever su verdadero ser y cómo, a pesar de que la sociedad autoritaria ha sido impuesta, hasta los más adeptos consiguen zafarse de sus reglas en un nivel u otro.

En general, El cuento de la criada escrito por Margaret Atwood deleita al lector desde el primer momento con una historia interesante, narrativa ágil y un personaje principal por el que sufrirás y te sentirás identificado, luchando con y contra ella. Su carácter atemporal  hace que se trate de una historia de actualidad, sin importar cuándo sea leído, y que interese tanto a los amantes del género como a aquellos que se introducen aún en él.

Eso sí, os daré un consejo. Si queréis leer la novela, pero también ver la serie, lo mejor es que os dediquéis primero a las páginas de Atwood, u os costará continuarla por la exactitud de la adaptación en muchas líneas argumentales y el progreso de la historia.


María R.